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Esperar el tiempo de Dios no es algo pasivo ni ocioso; supone disciplina y compromiso. Hay cuatro principios básicos:

Fe. Los caminos y el tiempo del Señor no son como los nuestros (Is 55.8, 9). Desde un punto de vista humano, Él usualmente hace las cosas de una manera totalmente diferente de lo que esperamos. Pero a medida que confiemos más en Él, descubriremos que su forma de actuar no es tan extraña después de todo. Y cuando vivimos en armonía con su voluntad, su tiempo comienza a tener sentido.

Humildad. Para esperar en el Señor, hay que estar convencidos de nuestra necesidad de Él. El sometimiento a su divina voluntad exige humildad; usted no puede seguir adelante con sus propios planes, y al mismo tiempo entregarse completamente a Dios.

Paciencia. ¿Tiene usted la disposición de mantenerse en su situación actual, hasta que reciba una clara dirección divina? Hacer una pausa para recibir claridad de Dios es una decisión deliberada que requiere paciencia.

Valor. Para esperar en Dios se necesita valor, y especialmente cuando hay presión para actuar. Si se descuida, usted podría dejar de escuchar al Señor y seguir los consejos de otros. Por eso, mantenga su oído en sintonía con la voz del Todopoderoso, y no se equivocará.

Esperar en el Señor es una de las decisiones más sabias e importantes de la vida. Y, contrariamente a la creencia popular, es una tarea que requiere fe, humildad, paciencia y valor. Cuando uno confía en Dios y espera su tiempo perfecto, todos los aspectos de la vida se arreglan.

Fuente: Charles Stanley

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Es difícil esperar el tiempo de Dios. Sobre todo cuando parece que nada va a cambiar o cuando las cosas comienzan a verse como imposibles. Cuando estamos bajo presión, cuando estamos en urgencias o en necesidad.

Dios maneja un tiempo que no es el nuestro. El tiempo nuestro lo manejamos con un reloj y a veces, el reloj nos maneja a nosotros. A veces hacemos las cosas apremiados por el tiempo y los resultados no son muy buenos. Dios responde todas las oraciones, aunque no siempre de la manera esperada. Nosotros pensamos en el presente, mas Dios nos prepara para la eternidad.

Preparó por miles de años la venida de su Hijo. Te hará esperar lo necesario para alcanzar los mejores resultados. Contempla como Dios actúa lentamente en la creación. No se puede apurar a Dios. La espera es para nuestro bien. Aun lo bueno puede hacer daño si se alcanza prematuramente. A veces Dios demora la respuesta a una oración hasta que hayamos aprendido algo que Él quiere enseñarnos.

La oscuridad más densa es antes del amanecer, y la mayor desesperación ocurre justo antes de la Salvación.  La más profunda desesperanza ataca justo antes de ser rescatado.

 Porque no son mis pensamientos vuestros pensamientos, ni vuestros caminos son mis caminos. – Isaías 55,8

Pero sin fe es imposible agradar a Dios. Porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan. – Hebreos 11:6

Fuente: Recopilaciones Varias

Mensaje de John Piper | Ministerios DESIRING GOD

Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante. – Hebreos 12:1

¿Quién no recordará aquel momento cuando Pedro caminó sobre las aguas mientras miraba al Señor? A veces pareciera que solo nos acordamos de Pedro hundiéndose entre las olas.

¡Que gran lección! El desviar nuestra mirada a otro lugar que no sea Cristo, nos significa instantáneamente el descenso o hundimiento. Cuan frecuentemente nos ocurre esto dentro de la iglesia. Nuestros ojos están puestos en los hermanos, como que quisiéramos ver en ellos perfección e impecabilidad. Formamos paradigmas o arquetipos de creyentes perfectos, idealizados y ejemplares. Creemos que no hay error en ellos aún sabiendo que no es así. Claro, y una vez que descubrimos nuestros propios errores y desnudez, recapacitamos y retornamos nuestra mirada al Único que no defrauda ni desilusiona; a Cristo nuestro Señor y Salvador.
No en vano Jeremías decía que era maldito el varón que pone su confianza en el hombre (Jeremías 17:5)

En tiempos de tanto exhibicionismo, recordemos al único que merece la gloria y donde nuestros ojos deben ir dirigidos, al Señor Jesús.
Si ponemos una lupa en nosotros, solo descubriremos imperfección y desnudez, pero si la situamos en Cristo, solo veremos perfección y plenitud. Corramos el resto de carrera que nos queda puestos los ojos en Jesús, porque Él nunca nos defraudará.

“Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe” – Hebreos 12:2

Fuente: Gracia y Misericordia Blog

En uno de sus artículos, el pastor John Piper explica la naturaleza y los efectos de la ansiedad:

“Piense por un momento, en el número de acciones y actitudes pecaminosas resultantes de la ansiedad.

La ansiedad en relación a las finanzas, puede dar lugar a la codicia, la avaricia y al robo. La ansiedad por tener éxito en algún ámbito, puede tornarlo irritable, brusco y maleducado. La ansiedad en torno a las relaciones, podría tornarlo indiferente y despreocupado por los demás. La ansiedad de ser aceptados por otros, podría también llevarnos a ocultar la verdad, mintiendo de diversas formas.

De manera que, vencer a la ansiedad, es darle un golpe mortal, por ende, a muchos pecados.

Uno de los textos más importantes que subrayé, cuando tenía 15 años, fue la sección entera de Mateo 6:25-34

Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas? ¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo? Y por el vestido, ¿por qué os afanáis? Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan; pero os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió así como uno de ellos. Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe? No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas.

Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal.

La ansiedad es claramente el tema del texto. Y la raíz de la ansiedad, se hace explícita en el versículo 30: “Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe? “. En otras palabras, Jesús dice que la raíz de la ansiedad es falta de fe en la gracia de nuestro Padre.

Cuando la incredulidad toma la delantera en nuestros corazones, uno de sus efectos, es siempre la ansiedad. La causa de la misma, es nuestra falta de confianza en todo lo que Dios ha prometido para nosotros, en Jesús”.

Fuente: Desiring God (Ministerios John Piper)

http://www.desiringgod.org/blog/posts/whats-the-deal-with-anxiety

Juan 1 19:28 – Testimonio de Juan el Bautista

19 Este es el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron de Jerusalén sacerdotes y levitas para que le preguntasen: ¿Tú, quién eres?
20 Confesó, y no negó, sino confesó: Yo no soy el Cristo.
21 Y le preguntaron: ¿Qué pues? ¿Eres tú Elías? Dijo: No soy. ¿Eres tú el profeta? Y respondió: No.
22 Le dijeron: ¿Pues quién eres? para que demos respuesta a los que nos enviaron. ¿Qué dices de ti mismo?
23 Dijo: Yo soy la voz de uno que clama en el desierto: Enderezad el camino del Señor, como dijo el profeta Isaías.
24 Y los que habían sido enviados eran de los fariseos.
25 Y le preguntaron, y le dijeron: ¿Por qué, pues, bautizas, si tú no eres el Cristo, ni Elías, ni el profeta?
26 Juan les respondió diciendo: Yo bautizo con agua; mas en medio de vosotros está uno a quien vosotros no conocéis.
27 Este es el que viene después de mí, el que es antes de mí, del cual yo no soy digno de desatar la correa del calzado.
28 Estas cosas sucedieron en Betábara, al otro lado del Jordán, donde Juan estaba bautizando.

Anotaciones Varias:

> La vida de Juan estuvo marcada por la oración, el ayuno, el silencio y la convivencia con sus discípulos (Hch. 2:4; 4:8, 31, etc.).

> Juan bautizaba en el Jordán, en Betania (Jn. 1:28) o en Enón, junto a Salim (Jn. 3:23).

> Juan El Bautista habló de Jesús como el «Cordero de Dios que quita el pecado del mundo» (Jn. 1:29, 35), y profetizó que él menguaría mientras Jesús había de surgir en su ministerio (Jn. 3:26-30).

> Juan predicó el arrepentimiento y el bautismo, fue un fuerte crítico de los fariseos y saduceos, profetizó de uno “más poderoso que [él], cuyos zapatos no [fue] digno de llevar» (Mateo 3:11), y señaló a Jesús como el “Cordero de Dios “(Juan 1:36). Lucas sólo, sin embargo, da detalles del nacimiento de Juan y de su infancia (cf. Lucas 1 y 2).

Finalmente, Herodes Antipas detuvo, encarceló, y ejecutó a Juan.

Juan 1:23 - Yo soy la voz de uno que clama en el desierto: Enderezad el camino del Señor, como dijo el profeta Isaías.

Por: R.C. Sproul

No hay mayor mensaje para oír que aquel que llamamos Evangelio. Sin embargo, así como es importante también es propenso a ser distorsionado masivamente o simplificado demasiado. La gente piensa que le está predicando el Evangelio a usted cuando le dicen: “Usted puede tener un propósito en su vida”, o “Su vida puede tener sentido”, o “Usted puede tener una relación personal con Jesús”. Todas esas cosas son ciertas y todas son importantes, pero no llegan al corazón del Evangelio.

El evangelio se llama “buenas nuevas” porque atiende el problema mas serio que tú y yo tenemos como seres humanos, y ese problema es simplemente este: Dios es santo y justo, y yo no. Al final de mi vida, voy a estar en presencia de un Dios justo y santo y voy a ser juzgado. Seré juzgado ya sea en base de mi propia rectitud (o la falta de esta) o la rectitud de otro. Las buenas nuevas del Evangelio son que Jesús vivió una vida de rectitud perfecta, de obediencia perfecta a Dios, no para su propio bien sino para su pueblo. El ha hecho por mi lo que yo ni remotamente podría hacer por mi mismo. No solo Él ha vivido esa vida de perfecta obediencia, sino que se ofreció como sacrificio perfecto para satisfacer la justicia y la rectitud de Dios.

La gran idea equivocada de nuestros días es esta: que Dios no se preocupa por proteger su propia integridad. Él es una especie de deidad boba que simplemente ondea su varita mágica del perdón sobre todo el mundo. No. Que Dios te perdone a ti es un asunto costoso. Costo el sacrificio de su propio Hijo. Tan valioso fue ese sacrificio que Dios lo pronunció valioso levantándolo de los muertos, de modo que Cristo murió por nosotros y fue levantado para nuestra justificación. El Evangelio es, entonces, algo objetivo. Es el mensaje de quien es Jesús y lo que él hizo. Y también tiene una dimensión subjetiva.

¿De que manera los beneficios de Jesús son subjetívamente convenientes para nosotros? ¿Como los puedo obtener? La Biblia es clara en que somos justificados no por nuestros trabajos, no por nuestros esfuerzos, no por nuestras obras, sino por la fe y solo por la fe. La única manera por la cual puedes recibir el beneficio de la vida y la muerte de Cristo es poner tu confianza en Él y en Él solamente. Haces esto, eres declarado justo por Dios, eres adoptado en su familia, eres perdonado de todos tus pecados y has empezado tu peregrinación a la eternidad.

¿Si soy feliz con mi vida, porque necesito a Jesús? Oigo a mucha gente decir eso. Me dicen: “Es que no siento la necesidad de Cristo”. ¡Como si el Cristianismo fuera algo que se empaquetara y se vendiera en la Avenida Madison! Como si lo que tratáramos de comunicar a la gente fuera algo así como “Aquí hay algo que lo va a hacer sentir bien, y todo el mundo necesita un poco de esto en su guardarropa o en su refrigerador”. Como si se tratara de un artículo que va a añadir una gota de felicidad a sus vidas.

Si la felicidad es la única razón por la cual un ser humano necesita a Jesús, y si esa persona ya es feliz sin Jesús, ciertamente no necesita a Jesús. El Nuevo Testamento indica, sin embargo, que hay otra razón por la que tú y otra gente necesitan a Jesús. Hay un Dios que es completamente santo, perfectamente justo y que declara que va a juzgar al mundo y a pedirle cuentas a cada ser humano por su vida. Como un Dios perfectamente santo y justo, El exige de cada uno de nosotros una vida de obediencia y justicia perfecta. Si hay tal Dios y si has vivido una vida de perfecta obediencia, o sea, si eres perfecto, entonces seguramente no necesitas a Jesús. Tú no necesitas un Salvador porque solamente la gente injusta tiene un problema.

El problema sencillamente es este: Si Dios es justo y exige perfección de mi parte, y yo no puedo alcanzar esa perfección y el va a tratarme de acuerdo con la justicia, entonces estoy listo para un futuro castigo de parte de un Dios santo. Si de la única manera que yo puedo escapar del castigo es por medio de un Salvador, y si quiero escapar de esto, entonces necesito un Salvador. Alguna gente dirá que estamos tratando de predicar a Jesús como un pasaje para huir del infierno, como una manera de escapar del castigo eterno. Esa no es la única razón por la cual yo le recomendaría a Jesús a la gente, pero es una de las razones.
Pienso que mucha gente en la cultura de hoy no creen que en realidad Dios les va a pedir cuentas por su vida, que Dios realmente no pide rectitud. Cuando adquirimos ese punto de vista, no sentimos el peso de la amenaza del juicio. Si no tienes temor del castigo de Dios, entonces se feliz como una lombriz si quieres. Yo estaría viviendo en un gran miedo y temblor de caer en las manos de un Dios santo.

El Verbo hecho carne
En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella. Hubo un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan.Este vino por testimonio, para que diese testimonio de la luz, a fin de que todos creyesen por él. No era él la luz, sino para que diese testimonio de la luz. Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo.En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció. A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron.Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios. Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad. Juan dio testimonio de él, y clamó diciendo: Este es de quien yo decía: El que viene después de mí, es antes de mí; porque era primero que yo. Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia. Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo. A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer.

Anotaciones varias:

> El libro de Juan, no es un evangelio sinóptico.

> El evangelio de Juan, es una selección de señales y enseñanzas.

> Es un libro solemne con la Deidad (Divinidad) de Cristo.

> Centra su relato en Jerusalén.

> En este libro, hallamos el enfoque en el YO SOY:

El pan de Dios es el que baja del cielo y da vida al mundo. Juan 6:33-35

Yo soy la luz del mundo.  Juan 8:12

Yo soy el buen pastor. Juan 10:1-10

Yo soy la resurrección y la vida.  Juan 11:25-26

Yo soy, el camino al Padre. Juan 14:5-6

Yo soy, la vid verdadera. Juan 15:1-5