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ME REUNÍ CON MI MAESTRO


Yo había transitado en el camino de la vida,

con un paso fácil había seguido el sendero

de la comodidad y el placer; entonces,

por casualidad, en un lugar tranquilo…

encontré a mi Señor cara a cara.

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Con la posición, y el rango y la riqueza

por meta, pensando mucho en el cuerpo

pero nada en el alma me había lanzado

a ganar la carrera loca de ésta vida…

cuando encontré a mi Señor cara a cara.

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.

.

.

Yo había fabricado mis castillos, erigiéndolos

muy altos, hasta que sus torres perforaron

el azul del cielo; había jurado gobernar

con una maza de hierro…

cuando encontré a mi Señor cara a cara.

.

.

.

.

Lo encontré y lo conocí, y me sonrojé al ver,

que sus ojos llenos de pena estaban fijos en mí;

y tropecé y caí a sus pies aquel día mientras

mis castillos se deshacían y desaparecían.

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Desechos y desaparecidos; y en su lugar

no vi nada más que el rostro de mí Señor;

y le pedí gritando: “Oh, hazme digno

de seguir las huellas que dejaron tu pies”.

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Ahora pienso en las almas de los hombres;

he perdido mi vida para hallarla de nuevo

desde el día en que a solas en el lugar santo

mi Señor y yo nos miramos cara a cara.

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.

Tomado de: “I met My Master” Poems That the Preacher, ed. Jhon R. Rice.

(Wheaton,III.: Sword of the Lord Publishers, 1952)pg 18.

Charles R. Swindoll: “Sonríe otra Vez” pG 169.

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